El sistema de automatización en la construcción se vuelve "inteligente" con capacidad para responder al estado actual del sistema en tiempo real. Esta estructura dinámica es posible mediante la integración de sensores capaces de detectar cambios en el entorno dentro del sistema.
Por ejemplo, los persianas se cierran automáticamente cuando sale el sol, las luces se vuelven más brillantes cuando alguien entra en el corredor o el sistema de calefacción entra en funcionamiento cuando la temperatura interior baja, estos escenarios se realizan completamente gracias a los sensores.
Para que este tipo de escenarios puedan funcionar, es necesario que valores ambientales como nivel de luz, movimiento, temperatura, humedad o CO₂ sean transmitidos correctamente y continuamente al sistema KNX mediante sensores.
Cuando los datos del sensor llegan al sistema, las reglas de automatización definidas dentro de la estructura KNX entran en funcionamiento. Estas reglas permiten que el edificio responda automáticamente a las condiciones adecuadas y mejore el confort, la eficiencia energética y la seguridad sin necesidad de intervención manual.
En resumen: lo que hace inteligente un sistema KNX son las respuestas automáticas dadas según los datos proporcionados por los sensores. De esta manera, el sistema puede analizar el entorno, tomar decisiones y realizar acciones necesarias por sí mismo.